Pues otro Sitges más... y esto podría ser también el resumen de lo que ha sido:
otro más.
Lo curiosos, o mejor dicho, malo, es que lo único que ha caracterizado al festival de este año han sido los puntos negativos. Véase "
echar al público del cine". Véase también "
horarios imposibles de pelis que nunca llegarán". O también "
pobre calidad de algunas películas".
Y es que
Sitges 2008 comenzó para muchos con la desagradable sorpresa de Repo. Como ya habréis leído en mil sitios, el primer pase de
Repo! The Genetic Opera fue, primero, retrasado una hora y luego suspendido sin explicación alguna (y podemos sentarnos a esperarla). Y a eso hay que añadir el "cacheo" previo y la espera, tanto dentro del cine, como fuera, una vez nos echaron. Mi pregunta continúa siendo
¿dónde estaba Ángel Sala cuando el pobre "segurata" de la entrada tuvo que salir a decirnos que se suspendía el pase?
Esto es lo único que nos dejaron ver...Así que para nosotros el festival comenzó con
Your name here, lo que se supone es una película que tiene como protagonista a un hipotético
Phillip K. Dick, yonki, en crisis artística... acabado. El film nos lleva a la mente de este personaje, interpretado por
Bill Pullman (aunque bien podría ser Bill Murray), donde se mezclan todas sus novelas, creando una realidad más cercana al sueño. La película bien podría haberse convertido en algo pseudo-Kaufman (luego iré a por él...) de no ser por los horrorosos 10 últimos minutos.
Bill (Murray) Pullman ¿bien? acompañadoPor suerte la tarde se arregló gracias al simpático
Minoru Kawasaki, responsable de películas como
The Calamari Wrestler o
Executive Koala, que este año nos alegraba el día con
The Monster X Strikes Back: Attack the G8 Summit, su versión actualizada de
Guilala, con los presidentes del G8 como protagonistas, intentando salvar el mundo, cada uno a su manera.
¿Dónde se habrá metido Sorkozy?El Retiro nos dio buena suerte y la maratón que vimos a continuación acabó por arreglar nuestro primer día de Sitges:
Freedom. Esta serie de 7 OVAs del
estudio Sunrise (con diseños de
Otomo) comienza en la Luna, donde la humanidad tuvo que asentarse después de que la Tierra quedara inhabitable. Nuestro protagonista,
Kaneda Takeda, descubre que sí hay vida en el planeta azul y se lanzará a emprender un viaje con billete de ida y vuelta. Rara mezcla de 2D y 3D de la que, por encima de la animación, sobresale el magnífico guión, haciendo ovacionar al público al final de algún capítulo.
Y pensar que todo comenzó como publicidad de una marca de ramen...Y así, con casi 4 horas de anime (y 7 veces de opening de Utada) acabamos sonrientes y satisfechos el primer día de festival.